jueves, 1 de febrero de 2007
Llamo a los poetas
Es necesario que deis vida a esta criatura que nos ha nacido. En clase veo entusiasmo. Pero aquí languidece. Y esa languidez es precisamente lo que tenéis que sacudiros. Recuerdo un poema de Miguel Hernández, que leí de niño, por más que la guerra enturbiara la limpidez de sus palabras, antes tan llenas de pureza. Porque cada curiosidad satisfecha y orgullosamente enarbolada en estas páginas tiene su eco en otro. Y ese otro se anima a dejar ver cómo ha saciado su propia sed de conocimiento. Y ha de ser como una sinfonía de posts que, desde estas letras, cantan vuestra hidalguía, vuestro fervor, la cálida emoción con la que un corazón joven se enseñorea del saber y lo proclama. Y la armonía resultante no es para la satisfacción del profesor, cosa sin importancia alguna, sino para el ennoblecimiento y enriquecimiento de vuestras almas.
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