Bueno, aquí va una frase que no tiene mucho sentido pero, al fin y al cabo, es latín.
Beniaminus in proelio magnam caedem puerorum fecit. In principio pueri mortem beniamini victoris spectaverunt.
Quizá alguien se ateva a traducirla...
miércoles, 31 de enero de 2007
martes, 30 de enero de 2007
Salieri, ¡serás Mozart, sin duda!

Esta tarde ha sido muy especial. Mucho. En el aula de música, el viejo piano, sin pedal, desafinado, ha cantado emocionantes piezas, sucumbiendo al hechizo de los dedos de David. David, el buscador de libertades. El bailador estático de tangos, el hechicero del heavy debussyniano. Bajo el lloro contenido de la música, el llanto de un pueblo que ofrendó seis millones de muertos, esperemos que para el ennoblecimiento de la conciencia de la Humanidad. El mismo pueblo que nos dio al Cristo. Riego, más tarde, ofrecía su sangre liberal en la playa, y se le enterraba con la bandera bordada por Marianita Pineda, mujer lorquiana y felizmente recordada. Y la seriedad, la generosidad de David encandilaba a sus compañeras, conmovía a sus amigos. Nos dejaba, quizá, dejadme que lo diga así, en la misma sintonía del alma en que Virgilio, melancólicamente, nos quiere al pie de sus mejores hexámetros, al pie de la pira funeraria de Dido.
Una hora tan suya como nuestra. Y ahora, de todos, si consigo haberla hecho resonar para vosotros. Gracias, David. Por tus ecos generosos.
Una hora tan suya como nuestra. Y ahora, de todos, si consigo haberla hecho resonar para vosotros. Gracias, David. Por tus ecos generosos.
lunes, 29 de enero de 2007
Conferencia del Dr. Fontana, un éxito
Creo que pocas veces puede sentirse tan justificado y tan agradecido un profesor como me he sentido hoy. Una enorme gratitud me embarga: hacia mis alumnos, por su atención y su exquisita educación e interés (no esperaba menos, es cierto, pero os lo agradezco de corazón); hacia mi amigo del alma, Gonzalo Fontana, por su generosidad, su sabiduría y su enorme empatía; hacia todo el personal del instituto, que fotocopió, reservó el aula, la cedió, y continuó ejemplarmente con sus quehaceres, con la misma entrega y abnegación de siempre. Incluso a los vecinos del barrio que pacientemente nos atendieron, en nuestra torpeza, hasta dar con un restaurante maravilloso y casero y que no se nos marchará nunca de la memoria. A todos, infinitas gracias.
viernes, 26 de enero de 2007
En este primer comentario del blog, escribo unas de mis muchas paranoias. Esta concretamente la escribí hace un par de años. Espero que opinéis si os gusta o no.
Estas son unas palabrejas en las que hablo de aquella anhelada libertad de expresión. Porque por mucho que las leyes demócratas estén a su favor, la sociedad, ese monstruo indomable, tiene la última palabra.
Desde los cimientos de nuestra civilización ha habido discrepancias entre pueblos, tanto cercanos como lejanos, acabando todos en guerra y ninguno en paz. Estados Unidos es un experto en eso, aunque su lema sea la paz, siempre están cuando suena la metralleta.
Hoy en día, aunque tengamos centenares de medios comunicativos, continuamos formando conflictos, sin ton ni son, que acostumbran a acabar mal.
¿No es cierto, que el hábito no hace al monje? Pues entones, ¿por qué criticamos a uno por llevar ropa “incívica”, por llevar otro corte de pelo diferente o llevar unas botas antiguas? La sociedad no puede cambiar, mientras nos manipulen, nos enseñen, a vivir como bestias que se pelean por un poco de dinero.
Desde este inaugurado blog, hago un grito de esperanza para aquellas personas que quieren cambiar, y palpar esa libertad, que tanto soñamos. Que podamos caminar por la calle, sin ser extranjeros de nuestro propio mundo.
Estas son unas palabrejas en las que hablo de aquella anhelada libertad de expresión. Porque por mucho que las leyes demócratas estén a su favor, la sociedad, ese monstruo indomable, tiene la última palabra.
Desde los cimientos de nuestra civilización ha habido discrepancias entre pueblos, tanto cercanos como lejanos, acabando todos en guerra y ninguno en paz. Estados Unidos es un experto en eso, aunque su lema sea la paz, siempre están cuando suena la metralleta.
Hoy en día, aunque tengamos centenares de medios comunicativos, continuamos formando conflictos, sin ton ni son, que acostumbran a acabar mal.
¿No es cierto, que el hábito no hace al monje? Pues entones, ¿por qué criticamos a uno por llevar ropa “incívica”, por llevar otro corte de pelo diferente o llevar unas botas antiguas? La sociedad no puede cambiar, mientras nos manipulen, nos enseñen, a vivir como bestias que se pelean por un poco de dinero.
Desde este inaugurado blog, hago un grito de esperanza para aquellas personas que quieren cambiar, y palpar esa libertad, que tanto soñamos. Que podamos caminar por la calle, sin ser extranjeros de nuestro propio mundo.

El próximo lunes Gonzalo Fontana dictará una conferencia en nuestras aulas sobre literatura latina, tal vez sobre el poeta Marcial. Es profesor de filología latina en la Universidad de Zaragoza y vendrá invitado por nuestro profesor Benjamín. No cobrará ni un sestercio, aunque es cosa averiguada que admitirá la generosa cuchipanda con que se le obsequie. Incluso hay quien afirma que no nos aburrirá ni por asomo con su disertación, llena de pensamiento propio y vida inteligente.

Queda inaugurado el Blog de los estudiantes de lenguas clásicas, latín y griego, del Instituto de Bachillerato Sant Andreu de Barcelona. Bachillerato vale aquí no denominación administrativa, sino espíritu de entrega al saber y a la curiosidad sin límites ni cortapisas. Partimos de las lenguas de la Antigüedad, pero por ellas y en su estela, no acatamos frontera alguna en nuestra voluntad de saber y disfrutar libremente. Homero y Virgilio, Sófocles y Séneca, pero también Dante, Goethe, Cavafis, Cervantes, Riba, todos los grandes que sintieron en el espinazo de su alma la eléctrica pasión de latir al ritmo de los inagotables grandes autores del mundo helénico y latino. Y no esperamos sino enriquecerlo con crónicas de clases, apuntes, ideas, poemas, narraciones, quejas, preguntas, respuestas.... Que la voz de Atenas y de la Urbe no se apague ya nunca.
Et in Arcadia nos.
Et in Arcadia nos.
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