viernes, 26 de enero de 2007

En este primer comentario del blog, escribo unas de mis muchas paranoias. Esta concretamente la escribí hace un par de años. Espero que opinéis si os gusta o no.

Estas son unas palabrejas en las que hablo de aquella anhelada libertad de expresión. Porque por mucho que las leyes demócratas estén a su favor, la sociedad, ese monstruo indomable, tiene la última palabra.
Desde los cimientos de nuestra civilización ha habido discrepancias entre pueblos, tanto cercanos como lejanos, acabando todos en guerra y ninguno en paz. Estados Unidos es un experto en eso, aunque su lema sea la paz, siempre están cuando suena la metralleta.
Hoy en día, aunque tengamos centenares de medios comunicativos, continuamos formando conflictos, sin ton ni son, que acostumbran a acabar mal.
¿No es cierto, que el hábito no hace al monje? Pues entones, ¿por qué criticamos a uno por llevar ropa “incívica”, por llevar otro corte de pelo diferente o llevar unas botas antiguas? La sociedad no puede cambiar, mientras nos manipulen, nos enseñen, a vivir como bestias que se pelean por un poco de dinero.
Desde este inaugurado blog, hago un grito de esperanza para aquellas personas que quieren cambiar, y palpar esa libertad, que tanto soñamos. Que podamos caminar por la calle, sin ser extranjeros de nuestro propio mundo.

No hay comentarios: